Misión

Arte y gestión emocional en la creación de relaciones auténticas y seguras.
Integrar el arte en un sendero de desarrollo personal y transformación social, con un enfoque de acompañamiento emocional centrado en la persona orientado a la construcción de vínculos sociales seguros.

Arte e Innovación Social en procesos de cambio social.
Dirigir el proceso creativo a la toma de conciencia de la realidad personal y colectiva para cambiar, de este modo, tanto la percepción como el abordaje de los problemas sociales que se enfrentan.

Arte y empoderamiento.
Hacer del arte una herramienta de expresión, capacitación y gestión de las emociones accesible a cualquier persona, sin importar la condición física, socioeconómica o cultural.

¿Por qué?

En los últimos años, las sociedades contemporáneas están experimentando un proceso de creciente complejización de los riesgos sociales, lo que está dando lugar a la desestabilización de nuevos sectores de población. En efecto, las dinámicas de exclusión social ya no solo afectan a grupos sociales con barreras físicas (diversidad funcional), económicas (desempleo de larga duración, precariedad laboral, marginalidad severa, etc.) o culturales (migraciones), sino que se extienden hacia nuevas capas de la sociedad, anteriormente perfectamente integradas, debido a una creciente fragilización de los vínculos sociales (respecto de la familia, la comunidad, el trabajo y el Estado). Este escenario está provocando una pérdida de la confianza interpersonal, junto a situaciones de aislamiento social y anomia, lo que, por otra parte, está conduciendo a la búsqueda de espacios de pertenencia e identificación.

Como resultado, la comunidad está recuperando su peso en el vivir social, como un espacio primario de  interacción social, apoyo mutuo y organización social frente a situaciones de vulnerabilidad y desprotección. No obstante, en ocasiones, este proceso está acentuando las dinámicas de exclusión y fragmentación social, al fomentar comportamientos sociales auto-referenciales, alimentados por el rechazo a lo diferente. Esta tendencia se está constatando en fenómenos de radicalización política, fanatismo religioso y aislamiento social o cultural.

En este contexto, sin embargo, un sector importante de la sociedad civil está apostando por la creación de nuevos vínculos comunitarios seguros basados en el reconocimiento mutuo, la empatía, la solidaridad y la tolerancia. Desde múltiples iniciativas sociales, la ciudadanía está pues explorando nuevas formas de organización y vinculación social, entendiendo que estas son la raíz de los cambios que nuestras sociedades necesitan. En este escenario, Proyecto Nagual apuesta por combinar la creatividad y el cambio social, generando espacios de creación artística enfocados en la construcción de nuevos vínculos sociales “seguros”*, como base de un proceso de cambio social y personal dirigido a enfrentar los problemas de sostenibilidad y convivencia.

Desde la sociología de las emociones, el vínculo social seguro se ha definido como aquella relación personal en la que el individuo no es absorbido ni rechazado por la otra parte, ya sea esta un individuo o un grupo, sino que mantiene una distancia óptima entre la infradiferenciación y la supradiferenciación. Siguiendo, por otro lado, el enfoque del psicólogo humanista Carl Rogers, la construcción de comunidades personalizadas permite a los individuos sentirse parte de una colectividad fundada en el reconocimiento de la diversidad y particularidad de cada uno de sus miembros. Cultivando, pues, estas relaciones auténticas, en un proceso creativo que reflexiona acerca de los retos personales y sociales que como individuos y sociedad enfrentamos, Proyecto Nagual hace del arte una herramienta de transformación social y desarrollo personal para la construcción de futuros más armoniosos y sostenibles.

Para una lectura más profunda de esta cuestión, puede consultarse la tesis doctoral del autor del texto: “Comunidades de extraños por una sociedad de iguales. Innovación social ante las dinámicas de exclusión social, en Madrid y Barcelona, durante la crisis de 2008” (Ruiz-Sola, 2019).